Es posible que con la llegada del verano dejáseis de lado las rutinas que con tanto esfuerzo mantuvisteis durante el curso escolar. Ahora que la vuelta al cole o al instituto ya asoma por la esquina, es hora de rescatar esa rutina. ¿Cómo puedes ayudar a tu adolescente en este momento?
Es importante partir de una buena base: horarios de comida y sueño. Si hemos mantenido durante el verano unos horarios para estas tareas, la vuelta será más fácil, de lo contrario tendremos que trabajar un poco más.
Para el buen funcionamiento del cerebro, más aún del cerebro adolescente, necesitamos movernos en ese marco predecible, estable y adecuado. Es decir, que la rutina aunque a veces cansina, también es saludable.
Mi recomendación es que los horarios de comida y sueño siempre estén adaptados al que será el horario escolar antes de iniciar el curso. Así el principio de las clases no será tan duro y en las primeras semanas iremos implantando el resto de rutinas: actividades extraescolares, horas de estudio…).
Bendita rutina decía mi madre, y qué razón tenía…
Como ya he dicho antes, mantener una rutina es sano para todos: niños, adolescentes y adultos. Lo cansino es la monotonía, que cada día repitamos las mismas acciones sin una chispa de emoción.
Dentro de la rutina también podemos improvisar, probar cosas nuevas, experimentar… La rutina es predecible y nos evita la agotadora tarea de tomar decisiones constantemente.
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¿Qué beneficios tiene la rutina para los adolescentes?
- Aporta orden, tan necesario en su cerebro.
- Reduce la ansiedad y las conductas disruptivas, fruto del “no sé qué tengo que hacer ahora y hago cualquier cosa”.
- Aumenta la autoestima, pues les ayuda a comprender mejor el entorno.
- Les ayuda a madurar.
- Reduce conflictos y mantiene la paz familiar. Sabemos que en casa se cena a las 21h y todos lo respetamos (aunque a veces se oiga a alguien refunfuñar).
No debemos apretar demasiado la rutina, si caemos en el error de convertirla en algo rígido y sin espacio a la improvisación, los conflictos se sucederán uno tras otro y las voces adolescentes empezarán a decir “esta familia parece una dictadura”.
Es posible que aunque establezcamos rutinas flexibles y tengamos todo el cuidado del mundo, los adolescentes “rechinen los dientes” cuando cada día a las 21h tengan que dejar lo que están haciendo para sentarse a cenar. Ellos no saben que la rutina les aporta tranquilidad, paz mental, estabilidad y les ayuda positivamente a estar calmados.
Pasos a seguir para establecer la rutina tras las vacaciones:
- Comenzar una semana antes del inicio del curso escolar e ir avanzando de forma progresiva.
- De manera tranquila y sin presiones, ve manteniendo esas conversaciones incómodas sobre los diferentes horarios:
- Pantallas
- Sueño
- Alimentación
- Tareas domésticas
- Horas de estudio
- Actividades extraescolares
- Ocio
Nadie mejor que tú sabe lo que funciona y no funciona en tu familia. Así que con ganas de negociar y con la firmeza y la amabilidad en tus manos, propón las rutinas que se han de establecer, en pro del bienestar de cada uno y de la familia y tras las negociaciones, armar vuestro plan de acción.
Roma no se construyó en un día, así que ten paciencia, a todos nos cuesta volver a esas rutinas tras el verano. Puede que tengáis que recalcular ruta en varias ocasiones, entra dentro de lo normal, no te preocupes.
- Negociar, negociar y negociar: todas las opiniones y las voces son escuchadas y tenidas en cuenta.
Si tu adolescente se siente escuchado y tenido en cuenta, estará más implicado para cumplir con la rutina establecida.
- Dar carpetazo a las vacaciones: igual que la entrega de notas cierra el curso escolar, ahora es momento de cerrar las vacaciones.
Buscad la manera: una comida especial, terminar el album de fotos, una última excursión… Pensad de qué manera quereis despediros del verano y poned el foco en el nuevo curso escolar.
Que cada uno establezca sus objetivos y sus metas, ayudándoles a poner foco y a establecer un plan de acción para conseguirlo.
- La rutina no puede dejar del lado al ocio: aún hay muchas horas de luz, poco que estudiar y fines de semana muy libres. Disfrutad de estos ratos libres y ayúdate de ellos para hacer la transición a la plena rutina.
Aunque parezca contradictorio, desconectar nos ayuda a estar más enfocados en nuestros objetivos.
- Paciencia y comprensión: tu primer día de vuelta al trabajo también se te hizo cuesta arriba y seguramente has tenido un mes de vacaciones (en el mejor de los casos dos si te dedicas a la enseñanza).
Tu adolescente tardará unos días en engancharse a esta rutina y puede que en algunos momentos se pierda.
Recuerda que cada acción, cada horario, cada actividad debe tener su porqué. Si tu adolescente siente que tiene que hacer algo obligado o que no se escuchó su opinión al respecto, le costará mucho más estar implicado.
Los adolescentes no siempre tienen claro cuál es su lugar en el mundo, es algo que están decidiendo a lo largo de esta etapa, aunque ellos tengan prisa por descubrirlo y se desesperen si no encuentran el sentido de lo que hacen o lo que viven actualmente. Así que permiso concedido para estar perdidos en esta etapa.
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A tener en cuenta:
No quieras establecer una rutina estricta desde el primer momento, será complicado y además generará mucho conflicto. La rutina siempre debe ser flexible y estar abierta a cambios. De hecho, es muy posible que tengas que cambiar algunos horarios antes de que termine el primer trimestre, keep calm and carry on.
Ten en cuenta que los adolescentes tienen un ritmo vigilia/sueño que funciona aproximadamente con 2 horas de diferencia al ritmo adulto, por eso les encanta acostarse tarde y levantarse aún más tarde.
Participar activamente en la compra del material escolar que van a necesitar les ayuda a poner foco en el trimestre y es un buen momento para hacer algo juntos.
Si la vuelta a la rutina os genera más conflictos de los que te gustaría, accede ahora al MINICURSO 10 Claves para decirle adiós a los conflictos con los adolescentes, es totalmente gratuito.
La adolescencia sin las herramientas adecuadas puede ser una época bastante difícil. Como padres, significa deconstruir mucho de lo aprendido para volver a aprender, porque ellos, los adolescentes, se convierten a medida que se desarrollan en un boceto de las personas que serán mañana.
Por cierto, te dejo unos tips muy importantes sobre el instituto en este vídeo de Youtube, haz click aquí para verlo.