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Sobre mí

¿Quién escribe este blog?

Me llamo Ángela Portero y soy Coach de Familia especializada en Preadolescencia y Adolescencia, más concretamente en la gestión de los conflictos que se suelen dar en esta etapa.

Hola, me llamo Ángela Portero y soy Coach de Familia especializada en Adolescencia. Quiero que conozcas mi historia y el coaching de familia.

Hoy retomo este blog al que con mucho mimo le he hecho un buen lavado de cara. 

Me presento de nuevo por si acaso es la primera vez que me lees. Soy Coach de Familia especializada en Preadolescencia y Adolescencia, más concretamente en la gestión de los conflictos que se suelen dar en esta etapa.

Y estarás pensando… Vale, pero… ¿eso qué significa? Me dedico a ayudar a madres y padres con hijos de entre 9 y 18 años a gestionar los conflictos de la preadolescencia y la adolescencia, ofreciéndoles herramientas y escucha. También ayudo a las personas adolescentes a adquirir las herramientas necesarias para que puedan gestionar de manera sana sus emociones. 

Pensarás que soy masoquista, me gustan los adolescentes y los conflictos ¡el combo perfecto! 

No es casual que me dedique a esto. No llegué aquí de rebote. Me llamo Ángela Portero y soy Coach de Familia

Mis orígenes

Nací en una familia muy humilde, tanto que en según qué épocas de mi infancia y adolescencia pasamos muchas apreturas económicas.

Tras muchas discusiones que una niña no debe presenciar, mis padres se separaron cuando yo tenía 12 años. Después vino  una mudanza desde Torrejón de Velasco (un pueblecito pequeño del sur de Madrid) a Getafe (una ciudad de la que yo apenas conocía nada).

Vida nueva, casa nueva, instituto nuevo… Puedes imaginarte cómo fue mi entrada en la adolescencia, ¡por todo lo alto!

A esto le sumamos que yo era una niña gordita, o eso me hicieron creer. Llevaba años a dieta y me he pasado años a dieta. Terminé con una obesidad importante, claro, llevaban años diciendome que mi cuerpo no estaba bien y consiguieron justo lo contrario a lo que querían, que la báscula no parase nunca su ascenso. Te cuento esto porque la autoimagen en la adolescencia es muy importante y compramos con facilidad la opinión de los demás, y más aún si quien te lo dice son las personas que más te quieren en el mundo: padres, abuelos y familia más cercana.

Hoy sé que fui una adolescente que sufría ansiedad (en silencio, como las hemorroides). Mi ansiedad “se solucionaba” con comer: me tragaba las emociones que no me dejaban expresar, me tragaba los problemas, me tragaba la sensación de desamparo, las exigencias de mi madre, la difícil relación con mi padre… 

Estarás pensando que mi historia de vida me ha traído hasta aquí. Y en parte, tienes razón.

Quiero ayudar a las personas adolescentes que sufren como yo sufrí

No estuve sola, compartí mi familia

Desde que tenía 3 años y 9 meses tengo pegadito a mí como una lapa a mi hermano. Ese hermano con el que me he peleado de todas las formas habidas y por haber hasta que casi teníamos 20 años y al que ahora adoro y quiero con locura. Jaime, si me lees, te quiero.

Si mi adolescencia fue difícil, la de Jaime no fue mejor. No puedo decir si él tenía ansiedad, pero sí sé que sufría. Hoy echando la vista atrás y sabiendo leer los comportamientos difíciles sé que él tenía muchas necesidades sin cubrir, que al igual que a mí me hicieron creer que estaba gorda, a él le hicieron creer que era un vago que nunca llegaría a nada.

Suspendía hasta el recreo, no iba a clase, no quería estudiar, no cumplía límites en casa, contestaba mal, su habitación era lo más parecido a un estercolero, no cuidaba de nada ni de nadie y pronto empezó a fumar (él dirá que no era tan grave todo).

A día de hoy, Jaime tiene 29 años, vive con Apolo (su perrihijo de 4 patas), estudió una FP, tiene un trabajo estable desde hace 6 años y está creando su propio comic. ¿Se nota el orgullo con el que hablo de él?

Su adolescencia también me trajo hasta aquí, recuerdo a nuestra madre desesperada y tirando la toalla, no sabía qué hacer con él.

Disfruto ayudando a otras familias, ofreciéndoles herramientas para conectar, poner límites y disfrutar de esta etapa que puede ser maravillosa.
Me llamo Ángela Portero y soy Coach de Familia

¿Cuándo descubrí mi propósito de vida?

Todo esto no lo descubrí a los 16 años cuando tuve que decidir a qué quería dedicarme. Tenía muy claro que quería cuidar de las personas y decidí ir por la rama sanitaria. Tuve que pelear con uñas y dientes porque no cumplía con la expectativa familiar, querían que fuese la primera en ir a la universidad y no, no fui. Sentí el peso del fracaso durante mucho tiempo por hacer una FP y no una carrera.

Tras muchos contratos eventuales en el año 2018 por fin me dan un contrato estable. Con el resto de necesidades cubiertas: casa, pareja, hobbies… una pregunta comenzó a rondarme día tras día: ¿Y ahora qué? ¿Esto es para siempre? 

Entonces estaba leyendo un libro en el que la protagonista es Coach de Alto Impacto y yo no tenía ni idea de qué era eso así que busqué en esta maravilla que es Internet. Te puedes imaginar que me bombardearon con publicidad sobre coaches y estudios de coaching durante mucho tiempo por haber buscado en Google el significado. 

Confieso que el marketing junto con toda mi mochila llena de experiencias vividas, traumas sin sanar y ganas de ayudar, hicieron su magia.

¡VOÌLA! Me picó el gusanillo y empecé a estudiar coaching

¿Cuando descubrí mis traumas?

Mis traumas los descubrí a partir de ahí y ojo que tenía unos pocos. Me costó un tiempo decidirme a pedir ayuda pero lo hice, la pandemia ayudó a que me viera desesperada y me empujó a decir ¡socorro!

Fíjate cuántos años arrastré los problemas de la infancia y de la adolescencia…

Y justo ese es mi propósito, que las personas adolescentes no lleguen a la vida adulta con la mochila (tan) llena.
Me llamo Ángela Portero y soy Coach de Familia

Es imposible salvarles de todo, vaya por delante que no quiero protegerlos de todo mal, pero si hay cosas evitables y que se pueden gestionar en el momento, hagámoslo.

Si la gestión de los conflictos en esta etapa se te hace cuesta arriba, ahora puedes acceder gratis al Mini Curso 10 claves para decirle adiós a los conflictos con tu adolescente.

10 claves para decirle adiós a los conflictos con tu adolescente

Ahora ya sabes quién soy y cómo llegué a ser La Cuidadora de Emociones. No ha sido un camino fácil, rascar en la herida para que no cure en falso es un proceso complicado pero sabía que era por un bien mayor: deshacerme de mis traumas y aprender a cuidar de mí misma.

Si hay alguien a quien le tenga que agradecer haber llegado hasta aquí es a mí misma (aún a riesgo de parecer egoísta). Solo yo sé cuántas veces me he caído, me he levantado y tras limpiarme el polvo de las rodillas he seguido adelante.

Tuve a la mejor como ejemplo, mi madre. Se marchó hace ya algunos años, dejándome la libertad de ser quién quisiera ser. Y creo que no hay nada más bonito que una madre pueda hacer.

Aunque nada cambie, si tú cambias, todo cambia.

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